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Base de la Reforma Educativa Indigenista:
¿EDUCACIÓN DESCOLONIZADORA, LIBERADORA, REVOLUCIONARIA Y TRANSFORMADORA?
El proyecto entiende estos postulados como "la legitimación de los "saberes", conocimientos y valores de los pueblos originarios y urbano populares, como expresión de la identidad plurinacional y de sus derechos patrimoniales, incorporando en el currículo los conocimientos plurinacionales del pueblo boliviano, al igual que los conocimientos actualizados del saber latinoamericano y mundial".
"… elimina todo tipo rediscriminación étnica, racial, cultural, religiosa, lingüística, política y económica, para el acceso y permanencia de todos los bolivianos al sistema educativo en igualdad de condiciones…"
Más atrás, precisamente cuando habla de los fundamentos políticos de la supuesta "nueva educación" que postula, sostiene: "…se articula a la construcción de una nueva "estatalidad", esto significa establecer un nuevo pacto social por una educación socio-comunitaria, productiva y revolucionaria…"
Este principio está referido a los objetivos políticos orientados, al decir del gobierno del MAS, a la necesidad de estructurar un "nuevo Estado" ejecutando "cambios estructurales" en la organización económica y social del país. Lo que entiende el gobierno por "nuevo Estado" está plasmado en la Constitución Política recientemente consensuada con la oposición de derecha donde se respeta plenamente la propiedad privada en todas sus formas. Hablando con propiedad, la Constitución masista no incorpora ningún "cambio estructural" en la base económica del país, entendido como la destrucción total de la gran propiedad privada de los medios de producción, la superación de la mediana y pequeña en grandes unidades productivas sociales y la consolidación plena de la propiedad social o comunitaria en todos los ámbitos de la economía.
Siendo la educación la reproducción y el reflejo de un determinado grado de desarrollo material de la sociedad, de las formas de propiedad existentes y de la manera cómo se relacionan los hombres para producir, resulta una actitud subjetiva el tratar de diseñar modelos educativos que nada tienen que ver con la realidad concreta, obedeciendo sólo a esquemas mentales que pueden ser aspiraciones legítimas pero ajenas a las leyes del desarrollo social. Esta manera de plantear las cosas cae en el utopismo voluntarista y es preciso comprender que las sociedades no se comportan según buen deseo de los hombres sino de acuerdo a leyes objetivas que rigen el curso de su desarrollo.
El proyecto educativo del MAS está planteando una educación "descolonizadora, revolucionaria y transformadora" en una sociedad clasista donde impera la opresión social y nacional; donde la clase dominante, precisamente por ser la poseedora de la gran propiedad privada de los medios de producción, explota, discrimina y somete a las clases y naciones oprimidas, aunque la administración del Estado –como en el caso presente-- esté en manos de algunos indígenas pequeños propietarios y una mayoría de "izquierdistas" pequeño-burgueses oportunistas y renegados del marxismo.
De lejos se percibe la influencia subjetivista de Paulo Freire. Según este sacerdote carioca, suficiente cambiar la conciencia de los hombres para terminar cambiando materialmente la sociedad.
El problema se plantea al revés, es preciso cambiar primero la estructura económica de la sociedad --a esto se llama "cambio estructural"-- que, en nuestro caso, consiste en la consolidación de la propiedad social de los medios de producción.
¿Semejante tarea puede cumplir el gobierno del MAS? Como representante de los indígenas pequeños propietarios está obligado a consolidar la propiedad privada y, por eso, el planteamiento de la educación "descolonizadora, liberadora…" queda como discurso demagógico, con mayor razón cuando la nueva Constitución mantiene las educación privada como uno de los factores de la discriminación social y racial.
Es cierto que, en determinado momento del desarrollo social, cuando se han cerrado todas las puertas para un ulterior crecimiento de las fuerzas productivas de la sociedad, las expresiones super-estructurales y entre ellas la educación, se rebelan contra la estructura económica caduca para transformarla radicalmente, en última instancia en esto consiste la revolución social. Esta ley del desarrollo social, sin embargo, no tiene nada que ver con el planteamiento educativo masista que apunta a la transformación de un nuevo modelo de Estado capitalista. En última instancia, se trata de otro intento más de maquillar un capitalismo moribundo que está arrastrando al conjunto de la humanidad a la barbarie.
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